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Propiedad Intelectual e Inteligencia Artificial: ¿El Contenido Que Su Empresa Crea en Plataformas Como Claude, ChatGPT y Manus Realmente Le Pertenece?

  • Foto del escritor: Guilherme Henrique Soares
    Guilherme Henrique Soares
  • hace 21 horas
  • 6 Min. de lectura

El Nuevo Dilema Jurídico de las Empresas en la Era de la IA Generativa


La adopción masiva de herramientas de inteligencia artificial generativa transformó radicalmente la rutina corporativa brasileña en los últimos años. Textos publicitarios, códigos de programación, imágenes institucionales, planillas financieras, estrategias de marketing e incluso dictámenes técnicos pasaron a ser producidos, parcial o íntegramente, con el auxilio de plataformas como Claude, ChatGPT, Manus, Gemini y Midjourney. Este movimiento, aunque representa ganancias expresivas de productividad y reducción de costos operacionales, trae consigo una cuestión jurídica compleja y aún poco comprendida por el empresariado nacional. ¿El contenido generado por estas herramientas realmente pertenece a la empresa que lo produjo?

La respuesta, al contrario de lo que muchos imaginan, está lejos de ser obvia. Involucra la interpretación de la Ley de Derechos de Autor brasileña, de los términos de uso de las plataformas extranjeras, de la Ley General de Protección de Datos (LGPD) y de las tendencias regulatorias internacionales que vienen influenciando el ordenamiento patrio. Para gestores, socios y administradores, comprender estos matices se ha vuelto esencial para proteger activos intangibles, evitar litigios y garantizar seguridad jurídica en las operaciones empresariales cotidianas.


El Marco Legal Brasileño de la Propiedad Intelectual Frente a la Inteligencia Artificial

La Ley nº 9.610, del 19 de febrero de 1998, conocida como Ley de Derechos de Autor, es el principal diploma legal que regula la protección de obras intelectuales en Brasil. Su artículo 11 establece, de forma categórica, que autor es la persona física creadora de obra literaria, artística o científica. Esta premisa trae una consecuencia jurídica fundamental, pues la legislación brasileña no reconoce, al menos hasta el presente momento, la autoría de obras producidas exclusivamente por máquinas o sistemas automatizados.


Cuando una empresa utiliza Claude para redactar un informe, ChatGPT para elaborar un texto publicitario o Manus para automatizar análisis de datos, surge una zona gris jurídica. Si el contenido fue generado íntegramente por la inteligencia artificial, sin intervención creativa humana significativa, puede no ser considerado obra protegida por los derechos de autor. Esto significa, en la práctica, que ese material podría, en teoría, ser utilizado por terceros sin que la empresa tenga respaldo legal para impedir tal uso, situación que representa un riesgo patrimonial relevante.


Por otro lado, cuando existe contribución humana sustancial en el proceso, ya sea en la elaboración de comandos sofisticados, en la revisión técnica del material generado, en la curaduría criteriosa del contenido o en la combinación creativa de diferentes resultados, es posible sostener la protección autoral. El criterio clave pasa a ser el grado de involucramiento intelectual del colaborador humano en el proceso creativo, conforme entendimiento doctrinario que viene consolidándose en el derecho comparado.


Términos de Uso de las Plataformas y Sus Implicaciones Contractuales


Otro aspecto frecuentemente descuidado por las empresas se refiere a los términos de uso de las plataformas de inteligencia artificial. Cada proveedor establece reglas propias sobre la titularidad del contenido generado, y estas cláusulas suelen tener validez contractual incluso en Brasil, por fuerza del principio de la autonomía de la voluntad y de los artículos 421 y siguientes del Código Civil brasileño.


OpenAI, desarrolladora de ChatGPT, prevé en sus términos que el usuario detenta los derechos sobre los outputs generados, salvada la posibilidad de que outputs idénticos sean entregados a otros usuarios en consultas similares. Anthropic, creadora de Claude, adopta lógica semejante, con restricciones específicas en cuanto al uso del contenido para entrenamiento de modelos competidores. Plataformas como Midjourney presentan regímenes distintos entre usuarios de pago y gratuitos, siendo que estos últimos pueden tener derechos considerablemente limitados sobre las imágenes generadas.


Esta diversidad contractual exige atención redoblada de las empresas, especialmente de aquellas que producen contenido comercializable a partir de estas herramientas. Ignorar los términos de uso puede acarrear no solo la pérdida de derechos sobre el material producido, sino también la exposición a litigios involucrando incumplimiento contractual, uso indebido de propiedad intelectual de terceros e incluso violación de cláusulas de confidencialidad firmadas con clientes o socios comerciales.


Riesgos Empresariales y la Protección de Informaciones Confidenciales


Más allá de la cuestión de la titularidad, el uso corporativo de herramientas de IA generativa plantea preocupaciones serias relacionadas con la confidencialidad y con la Ley General de Protección de Datos, Ley nº 13.709/2018. Cuando colaboradores insertan informaciones sensibles en prompts, como datos de clientes, secretos comerciales, estrategias internas, informaciones financieras o datos personales protegidos, estos elementos pueden ser almacenados, procesados o eventualmente utilizados para el entrenamiento de los modelos, dependiendo de la plataforma y del plan contratado.


El Superior Tribunal de Justicia ha reforzado, en diversos juzgados recientes, la responsabilidad objetiva de las empresas por el tratamiento inadecuado de datos personales, con aplicación acumulativa de sanciones administrativas de la LGPD e indemnizaciones por daños morales colectivos. En este contexto, la ausencia de políticas internas claras sobre el uso de inteligencia artificial puede configurar negligencia empresarial, con graves consecuencias patrimoniales y reputacionales, especialmente en casos de incidentes de seguridad involucrando informaciones estratégicas.


Empresas que operan en sectores regulados, como el financiero, jurídico, de salud y de tecnología, enfrentan riesgos aún más elevados. La filtración inadvertida de informaciones confidenciales mediante prompts en herramientas públicas puede caracterizar quiebra de sigilo profesional, violación de cláusulas contractuales con clientes e incluso infracción a las normativas sectoriales, como las resoluciones del Banco Central, de la Comisión de Valores Mobiliarios y de los consejos profesionales responsables por la fiscalización de cada categoría.


Jurisprudencia Internacional y Tendencias Regulatorias Brasileñas


La jurisprudencia internacional ha ofrecido importantes directrices sobre la propiedad intelectual de contenidos generados por inteligencia artificial. En los Estados Unidos, el caso Thaler versus Perlmutter, juzgado por la U.S. District Court en 2023 y confirmado en sede recursal por la U.S. Court of Appeals en 2025, estableció que obras creadas exclusivamente por sistemas autónomos de IA, sin intervención humana significativa, no pueden ser registradas ante el U.S. Copyright Office. Decisiones con fundamentación semejante han sido proferidas en el Reino Unido, en la Unión Europea y en China.


En Brasil, el Proyecto de Ley nº 2.338/2023, conocido como Marco Legal de la Inteligencia Artificial, se encuentra en tramitación avanzada en el Congreso Nacional y promete traer mayor claridad al tema. El texto en discusión prevé reglas específicas sobre responsabilización, transparencia algorítmica, derechos de los usuarios y tratamiento de datos utilizados en el entrenamiento de modelos. Aunque aún pendiente de aprobación final, sus disposiciones ya reflejan el entendimiento doctrinario y jurisprudencial que viene consolidándose, tanto en el ámbito nacional como internacional.


El Consejo Administrativo de Recursos Fiscales, el CARF, también comenzó a abordar cuestiones tributarias involucrando gastos con plataformas de IA, especialmente en cuanto a la deducibilidad de gastos con servicios contratados de empresas extranjeras y a la eventual incidencia de tributos como IRRF, CIDE y PIS/COFINS-Importación. Estos aspectos, frecuentemente ignorados por los gestores, pueden generar autuaciones fiscales relevantes para empresas que utilizan intensivamente tales herramientas en sus operaciones comerciales.


Buenas Prácticas y Estrategias Empresariales de Mitigación de Riesgos


Frente a este escenario complejo, empresas atentas han adoptado una serie de buenas prácticas para mitigar riesgos jurídicos relacionados con el uso de inteligencia artificial generativa. La primera de ellas consiste en la elaboración de políticas internas claras, que regulamenten el uso de estas herramientas por los colaboradores, estableciendo qué puede o no ser insertado en los prompts, qué plataformas están autorizadas y qué procedimientos deben ser observados para garantizar la confidencialidad de las informaciones empresariales.


La contratación de planes empresariales, en lugar del uso de versiones gratuitas o personales, suele ofrecer mayor protección contractual, con cláusulas específicas de confidencialidad, no utilización de los datos insertados para entrenamiento e incluso indemnización contra reivindicaciones de terceros relacionadas con la propiedad intelectual. Empresas que producen contenido de valor comercial a partir de IA deben documentar adecuadamente el proceso creativo, evidenciando la contribución humana sustancial, de modo a fortalecer eventuales reivindicaciones de protección autoral en contextos litigiosos.


La revisión contractual con clientes, proveedores y socios comerciales también se vuelve fundamental, especialmente en sectores donde la confidencialidad es elemento esencial de la relación. Cláusulas que disciplinen el uso de IA en la ejecución de servicios, con transparencia sobre qué herramientas serán utilizadas y qué salvaguardas serán adoptadas, confieren seguridad jurídica a todas las partes involucradas y reducen significativamente el riesgo de futuros conflictos.


La Importancia de la Asesoría Jurídica Preventiva


La cuestión sobre la propiedad del contenido generado por herramientas de inteligencia artificial está lejos de ser meramente académica. Se trata de tema de profunda relevancia empresarial, con implicaciones directas sobre patrimonio intangible, cumplimiento regulatorio, protección de datos personales y responsabilidad civil. La respuesta a la pregunta inicial, por lo tanto, depende de un análisis multifactorial que involucra la legislación brasileña, los términos contractuales de las plataformas, el grado de contribución humana y el contexto regulatorio en constante evolución.


Empresas que desean aprovechar plenamente los beneficios de la inteligencia artificial, sin exponerse a riesgos jurídicos innecesarios, necesitan adoptar una postura proactiva. Esto involucra la comprensión crítica del marco legal aplicable, la implementación de políticas internas robustas, la revisión constante de prácticas operacionales y el acompañamiento de las tendencias regulatorias que se delinean en el horizonte. La asesoría jurídica especializada y preventiva se muestra especialmente valiosa en este contexto, contribuyendo para la construcción de una estrategia consistente que alíe innovación tecnológica y seguridad jurídica, dos pilares indispensables para la competitividad empresarial en el ambiente contemporáneo.

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